Conócenos
Con la elaboración de Pacharán Neila, la familia Medel Luque quiere continuar la tradición del licor que hacía la abuela Juliana hace más de 50 años. Rescatamos la receta y en vista del éxito que tenía entre amigos y familiares, en 2023 iniciamos la aventura de producir y comercializar nuestro pacharán.
Las endrinas que utiliza Pacharán Neila fueron adquiridas durante décadas por los productores de Navarra. Ellos fueron los que trajeron a la Sierra de la Demanda la cultura del pacharán. Posteriormente, la industrialización del cultivo de la endrina y su importación de Europa del Este trajo el abandono de este producto, que ahora queremos recuperar.
Recolección
Recogemos y seleccionamos la endrina desde la mata, para mezclarla con el licor antes de 48 horas. Todo el proceso es manual y rápido, con el fin de evitar que se golpee el fruto y limitar el riesgo de oxidación, que perjudica el sabor del pacharán.
El momento de la cosecha viene marcado por la climatología de cada año. Habitualmente la realizamos en la segunda quincena de septiembre, ya que nos gusta que las endrinas estén tersas, con buena coloración y un tanto amargas para contrarrestar el dulce de la base alcohólica. Estas características permiten que el fruto permanezca íntegro durante la maceración, que el licor coja color rubí puro de la piel de la endrina y tenga sabor más afrutado.
Maceración
La maceración se realiza en depósito de acero inoxidable, que es neutro, garantiza higiene y permite el reposo de la fruta sin impacto de la luz. El depósito cuenta con un filtro interno que facilita que las endrinas se mantengan inertes, sin posibilidad de golpearse, mientras que el líquido se desplaza de abajo hacia arriba con remontadas que permiten que el líquido se mezcle de manera homogénea y continua con el fruto y le extraiga las propiedades de su piel. Este procedimiento posibilita que la endrina aporte su máxima expresión.
Todo esto hace que Pacharán Neila recuerde al que hacía la abuela Juliana hace medio siglo y tiene poco que ver con los pacharanes comerciales, cuyo fruto procede de endrinos injertados en ciruelos, árboles que son tratados y permiten una recogida mecánica.
El sabor de Pacharán Neila recuerda al que hacía la abuela Juliana hace medio siglo y tiene poco que ver con los pacharanes comerciales, cuyo fruto procede de endrinos injertados en ciruelos, árboles que son tratados y permiten una recogida mecánica.